La otra cara del sueño de ser escritor

1 de febrero de 2011


En los últimos dos o tres años no he dejado de escuchar “sueño con ser escritor/a”, “me encantaría publicar mi novela”, “sería maravilloso vivir de la escritura” y todo tipo de frases de personas que aspiran a ser parte de este mundillo literario. No niego que escribir, ser publicado y ser leído trae consigo una inmensa alegría, y otros sentimientos más profundos como cierta paz de espíritu, PERO (porque todo tiene un pero, no lo duden) si supieran lo que hay detrás de ser escritor/a, creo que lo pensarían dos veces. Por lo menos las personas que todavía no dieron el salto y no saben lo que es, porque escribir es eso, es arrojarse al abismo…
En realidad, yo no me arrepiento… pero a veces me pesa la decisión que tomé hará cosa de tres años cuando decidí seguir la carrera en serio. Nunca te dicen lo que hay detrás, siempre te venden las sonrisas, pero nunca te cuentan lo que cuestan. Hoy tenía ganas de contarte a vos, que quizá estás próximo/a a dar el salto, lo que viene después…
Hoy por hoy se sabe que las carreras artísticas son las más difíciles de aprender y de vivir. No cualquiera puede vivir con los brotes de ansiedad y de inspiración, con esas voces internas que no paran de hacer eco en tu cabeza. No cualquiera puede vivir con la poca valoración que hay sobre cualquier tipo de arte ni la inestabilidad constante. Pero si pese a todo uno se decide ingenuamente a seguir estas voces internas y afrontar los desafíos tiene que concientizarse que empieza a transitar por un camino sinuoso, largo y de pequeñas alegrías cual diminutas miguitas de pan en el camino.
Los primeros textos que uno escribe son los más hermosos de todos. ¿Por qué? Porque no estás consciente de lo que hacés. No tenés ni editores, ni lectores, ni libreros, ni nada. Entonces todo parece ideal, tus personajes son los mejores, la trama es ingeniosa, la mejor novela de la historia (¡JA!), a lo lejos podés oír los bombos y los platillos que aclamarán tu obra, etc, etc. Todo eso dura lo que tarda en publicarse. Ojo, que el manuscrito puede ser todo eso que pensamos pero la industria, el lector y la crítica te lo van a hacer dudar muchas veces… El editor intentará acortarlo o modificarlo (no en todo los casos); el lector o lo amará, o lo odiará, o ni fu ni fa, pero te hará saber su opinión con… chan - chan: ¡la crítica! Y el problema con la crítica es que los escritores son adictos a ellas, la necesitan para sentir que su trabajo vale, que es leído, aunque todo eso no sea del todo cierto. Y también son masoquistas porque aunque destripen a su bebé sin contemplación, la querrá de todas formas. Y es un círculo vicioso de nunca acabar porque uno escribe para que lo lean. Como diría Truman Capote: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”.
Supongamos, entonces, que nuestro bebé se publicó, no fue modificado por ningún descorazonado editor y recibió algunas buenas críticas. ¿Qué sigue? Lo que sigue es una presión de autosuperarte. Porque si sos un escritor/a de vocación (y no uno/a de medio pelo) querrás hacer tu trabajo cada vez mejor. Pero la superación conlleva esa molesta y permanente punzada que es la presión. Y no sólo vos la vas a sentir, sino que los demás te lo van a hacer notar. Porque van a estar ahí, esperando a ver si lo primero fue un golpe de suerte o realmente tenés el don… Y bueno, que el abismo es muy profundo no le cabe dudas a nadie y cada vez caemos más rápido y en picada. Y todo esto no es un invento de mi mente ansiosa y juvenil. Grandes autores han recorrido este mismo sendero o, siguiendo la misma metáfora, se han arrojado al abismo.
Escribir no es para cualquiera. Es para los que se apasionan, es para los torturados, los locos, los soñadores, los idealistas, y hasta para los ingenuos…
Odio tener que depender de un editor para que mis bebés salgan a la luz, odio no tener plata para proyectar ni unas vacaciones de una semana porque la industria literaria gana más que el mismo creador, odio tener un plan B porque vivir de fantasías no alcanza, odio que haya gente que destripe textos sin tener en cuenta cuanto amor y dolor hay detrás de su creación, odio que haya gente que no lee, odio tantas cosas del mundillo literario que a veces me pregunto por qué no elegí otra carrera…. Entonces mi mente se despeja y caigo en una verdad irrevocable: yo no la elegí, nací con esa vocación. La vida sería más fácil si hubiese nacido para ser veterinaria o abogada. Y no desmerezco esas carreras (de hecho mi hermana estudia abogacía) pero por lo menos ellos aprenden a ser veterinarios o abogados. A mí nadie me enseña a ser escritora, lo aprendo a los golpes, y ¡ay! cómo duelen… Pero no puedo cambiar ya y me doy cuenta que esto es para mí porque soy una apasionada, una torturada, una loca, una soñadora, una idealista y hasta una ingenua…
Quizá estoy exagerando y se me fue la mano con la catarsis post-fin de año pero sólo quería que, por una vez, alguien dijera lo que todos callan tras una sonrisa en la foto que va en la solapa de un libro. No se olviden que “no todo lo que reluce es oro” pero ¡por Dios! Qué lindo es ver mi nombre en la tapa de un libro…



Magui.

6 comentarios:

  1. Magui, lo que decis es muy cierto.Las cosas más lindas y maravillosas en este mundo residen en el arte y en tu caso en el arte de escribir.Dependemos de manera estúpida de la opinión de los demás por más que muchas veces lo neguemos y eso puede benefiarnos o hacer lo contrario.La realidad muchas veces nos cae como un golpe en la nuca y gran parte del tiempo asfixia, sin embargo, hacen de nuestras pequeños logros grandes victorias que sentimos monumentales.
    Recordá que no todo es un lecho de rosas y que ahora solo te resta seguir hacia adelante 8 ).

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  2. No te hagas tantos planteos Magalí. Vos elegiste esta profesión como podría haber sido cualquier otra que también te habría costado un esfuerzo, con la que tal vez no ganarías mucho dinero y en la que tal vez también serias victima de las criticas. Tal vez estas necesitando la aceptación de los demás, pero quién no la necesita? Vos seguí creyendo en vos, en tu trabajo y dobla la apuesta. volvete más loca, más soñadora,más apasionada, deja de torturarte.
    Te admiro, porque lo intentas, porque te arriesgas y porque gracias a tu profesión, personas como yo, adicta a la lectura, tengo con que entretenerme y disfrutar

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  3. Cada tanto pasa; uno tiene sus crisis de fe. No es consuelo de tontos ni mucho menos. Pero supongo que está bien dudar. Hay días en que creés que tu obra va a dar vuelta al mundo como una media, pero no sé si sería muy sano sentirse así el cien por cien del tiempo. La duda, siempre que no sea destructiva, puede moverte a otros lugares, a correr ciertos riesgos. Y la crítica va a estar siempre ahí, ya sea en forma de profesionales que viven de eso, de criticar (en cualquier sentido), o en forma de lectores. ¿Pesa su opinión? Sí, por supuesto, incluso hasta la del más mercenario, porque nos están tocando donde estamos en carne viva. Pero contra eso no se puede hacer nada. La única convicción que hay que tener es la de haber dado lo mejor de uno. Si uno fue honesto, realmente honesto, por más que la crítica te destroce, nadie te va a poder quitar eso, el saber que estuviste a la altura de vos mismo/a, que no te estafaste. Y vivir de escribir, o del arte... Creo que da para otro post más, o para varios posts más. Y para opinar ni te digo. Pero bueno, ánimo, que si hay algo que no vas a perder nunca -porque se nace con eso, se tiene o no se tiene, nadie te lo puede enseñar o regalar- es las ganas de crear, aunque se trate de improvisar un plato en la cocina. Un beso grande, Magui.

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  4. mi querida magui,antes que nada
    segui con tu tortura de ser escritora.........vale la pena cuando de gente como vos salen esas maravillosas historias
    y personajes tan queridos
    como leon!!!!!!
    fuerzas!!
    las criticas siempre estan.....
    otra cosa te premie en mi blog retire su premio!!!!!

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  5. Hola Magali, llegue a tu pagina por un blog de novela romantica, y esto es lo primero que leo de vos... y la verdad , gracias a tu sinceridad y como transmitis lo que sentis cuando creas tu obra, me doy cuenta que seguramente tambien lo transmitiras en tus libros.. voy a leerte.. ( ya que nunca lo he echo antes ) me distes ganas de leerte, y te aprecio por sos sincera y te sinceras con tus lectoras. La carrera del artista siempre va a ser subjetivo.. uno no puede gustarle a todos.. (lastima) pero hay tantas opiniones como gentes en el mundo, el tema es que si hay gente que le guste tu obra,solo por ellos deberias seguir tu camino a la gloria interna y disfrutar de lo que haces convencida que no lo haces en vano!!

    un beso grande y espero que tus obras me transmitan el mismo sentimiento que tu comentario!!

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  6. Hola,
    yo también llegué a tu blog por una página de novela romántica. Tienes razón en lo que escribes, vivir del arte no es fácil no sólo porque muchas veces la compensación económica no corresponde con el esfuerzo y el trabajo dedicado, sino también porque las crisis y la falta de fe agobia con más frecuencia que en otras carreras. No obstante, creo que la escritura permite desarrollar una sensibilidad particular que hace que la vida y el mundo sean percibidos de otra forma y eso me parece enriquecedor. Lo demás es perseverancia y disciplina y verás que los frutos llegan con el tiempo.
    Una última acotación: hay carreras igual de... "sufridas", la antropología, por ejemplo, donde el campo de estudio se vuelve movedizo y a cada momento uno se cuestiona ¿por qué escogí estudiar esto?, donde las críticas abundan y el ego del conocimiento experto avasalla y te hace trizas. Pero como lo manifiestas en el texto: la vocación hace la diferencia.

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